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VIAJE A LOS ALPES 2010 (Gran Paradiso 4601 m. - Mont Blanc 4808 m.)

Sábado 31 de julio. Caravaca - Nimes

Ayer tuvimos la cena de verano del club, y claro nosotros no podíamos faltar. Pero pronto nos fuimos a dormir que al día siguiente teníamos un largo viaje por delante.

Por la mañana quedamos en Navares, donde me espera Alfonso y después vamos a Singla a terminar de recoger todas las provisiones. Salimos alrededor de las 11 h. Estamos todo el día de viaje parando para descansar, comer algo y poner gasoil. Pasamos ya por la tarde por la Junquera a Francia y finalmente paramos en una área de descanso cerca de Nimes para dormir.

Domingo 1 de agosto. Llegada a Chamonix

Desde Nimes continuamos la ruta hacia Chamonix y cuando estamos llegando de repente vemos al fondo una montaña enorme, blanca y rodeada de nubes... ¡¡Que grande que es esta montaña!! Pensamos los dos a la vez ¡¡Aquí por donde pijo se sube!! Paramos el coche para verla mejor porque es impresionante.


Chamonix, al fondo el Mont Blanc entre las nubes

Llegamos a Chamonix aún con un poco de sol, pero pronto, llueve y sigue lloviendo, ya no vemos la montaña ni "ná de ná". Vamos a la Maison de la Montagne a ver la meteo, y dice que seguirá lloviendo. Así que decidimos irnos porque aquí no se puede hacer nada sin mojarse.

Pero como en las tiendas no llueve y aquí hay muchas nos vamos de compras a buscar una tienda de campaña para ahorrar en los refugios que son muy caros. Pero como queremos una tienda buena, esta también nos ha costado bastante y eso que estaba de rebajas, ya veremos si la amortizamos.


Puerto de Gran - Saint - Bernard entre Suiza e Italia

Nos vamos hacia Italia pasando por Suiza. Pasamos por el puerto de la Forclaz bajo el diluvio universal. No habíamos visto llover tanto y tan fuerte en mucho tiempo. Pasamos por Martigny y subimos el puerto del Grand-Saint-Bernard a 2473 m. donde nos quedamos a dormir y empezamos nuestra aclimatación.

Alfonso: - Aquí tiene que haber fiesta esta noche y eso que solo hay dos casas.

Y efectivamente, mientras estamos cenando en la vertiente italiana, un poco más arriba en la parte suiza queman una hoguera y tocan la tuba en conmemoración de la firma de la amnistía de la guerra. Parece ser que es fiesta nacional en Suiza. Aquí en Italia la fiesta será en tres días porque tienen preparada otra hoguera igual....

Lunes 2 de agosto. Valle de Aosta - Pont

Por la mañana visitamos el pueblo de Aosta con ruinas romanas y al medio día subimos hasta Pont en el valle de Valsavarenche. Cuando estamos comiendo empieza de nuevo a llover, luego para, vuelve a llover... hay que acostumbrarse a este tiempo. Pero nosotros decidimos subir, preparamos las mochilas que pesan un huevo y medio, vamos a la antigua usanza pasando del refugio llevando todo con nosotros: comida, tienda, sacos,...


Empezamos a subir porque lleva un rato sin llover y parece que se abren las nubes, pero a la media hora o antes, nos calamos literalmente "hasta los calzones", que manera de llover, ni gore-tex ni nada, donde vamos con éste tiempo... ¡joder como llueve! ¡que pare de una vez! Nosotros a lo nuestro, para arriba sin parar porque hace frío ya que vamos mojados, a ver si pasamos por encima de las nubes.

De las nubes no, pero del refugio Vittorio enmanuelle II si, afortunadamente ya ha dejado de llover y como seguimos andando hasta nos vamos secando. Ya anocheciendo llegamos a una pequeña explanada a 2900 m. donde hay más tiendas y plantamos allí la nuestra, que la vamos a estrenar. Aunque antes ha venido una inglesa como un toro de grande a decirnos algo así:

Inglesa: - This is not a good place, is dangerous... stones, stones...
Alfonso: - ¿Hablas francés o español?
Inglesa: I'm sorry only english (Pero si que entiende la joia para contestar que no).
Alfonso: - Benito a ver que dice esta que solo habla inglés.
Benito: - Alfonso, que la tía esta dice que este no es buen sitio, que ha habido desprendimientos y han caído piedras hace media hora y han llegado hasta aquí...- Thank you, very much. Bye - Vamonos para otro lado. (Que bueno que es saber idiomas, sea como sea).


Subida al Gran Paradiso desde Pont


Martes 3 de agosto. Gran Paradiso 4061 m

Oímos pasar a la peña por al lado de la tienda y decidimos levantarnos a eso de las 5 h. Nos preparamos y tras desayunar subimos hacia el glaciar del Gran Paradiso, vamos ganando altura y al amanecer podemos ver todas las montañas de alrededor y unos enormes seracs a nuestro lado. El tiempo parece estable con algunos claros que se alternan con las nubes y apenas hay viento. Puede ser que hoy no llueva. Poco a poco vamos ganando altura por unas palas de nieve y al llegar a la cima... madre mía!! Parece que estamos en las rebajas!! Los últimos metros son una trepada no dificil pero con un bien patio a  cada lado y está lena de gente, que lío con los guías, las cuerdas... hay que pedir número para subir a la madona que tenemos a solo unos metros.. Y como no somos muy católicos y está algo peligroso porque la gente te empuja, dejamos a la madona tranquila.


Durante la subida al Gran Paradiso

Durante la subida al Gran Paradiso

Cumbre del Gran Paradiso (4061 m). Al fondo el liomadona

Más tarde, bajando, oímos a un español cagándose en "tó" porque le habían empujado y estuvo a punto de caerse en la cresta al lado de la madona.

En el descenso, recogimos nuestro campamento y bajamos hasta el refugio donde nos reponemos con un litro de tang de naranja y unas galletas ¡Que hambre! Continuamos con los mochilones hasta el parking de Pont vajando en total más de 2000 m. de desnivel. Allí cenamos y luego nos vamos a dormir a un camping al lado de un castillo antes de llegar a Courmayeur. Primera ducha en cuatro días, claro que si contar la lluvia que nos ha caído.

Miercoles 4 de agosto. Courmayeur - Chamonix.

Ordenamos la furgo que es un desastre y nos vamos a ver el pequeño pueblo donde hemos pasado la noche. Después vamos hacia Courmayeur, compramos víveres en el mercado. Nos han cobrado 5 euros por un pan (me cago en tó, y eso que es en un mercado callejero).


El Mont Blanc desde la vertiente italiana

Comemos en Entrevés al pie del Mont Blanc de Ourmayeur flipando por la montaña que vemos, nos sigue pareciendo demasiado grande llena de crestas, agujas y glaciares... Cruzamos el tunel del Mont Blanc. Velocidad entre 50 y 60 km/h, distancia de seguridad 150 m., y como te pases un pelo los gendarmes te saludan al salir...

Por la tarde damos una vuelta por Chamonix hoy no llueve. De repente vamos una tribu de africanos.

Alfonso: - De donde cojones han salido éstos, con el frío que hace aquí y van casi "en cueros" por la calle.
Benito: - Alfonso pregunta tú que sabes francés.


Tribu de africanos del desierto de Niger

Nos dicen que son del desierto de Niger y que nunca han visto la nieve en su vida. Luego Alfonso nos muestra sus dotes de bailarín con un grupo asiático...


Alfonso mostrando sus dotes de baile

Vamos a visitar el Museo Alpino y una exposición de cristales (joder que cristales Luis, pero no nos han dejado hacer ni una foto ni coger ninguno). En el museo alpino nos piden la tarjeta del hotel para hacernos descuento. Ja, ja, ja, ja, .. .yo estoy a punto de ir a por los papeles de la furgoneta y enseñarle una foto del parking donde dormimos a ver si nos descuenta algo....

Después de los pedazo cristales nos vamos a ver un festival de bailes folkloricos del mundo, con gente de Brasil, Níger, Macedonia... Las brasileñas están... pero seguro que también pasan frío como los de Níger.

Jueves 5 de agosto. Argentiere - Chamonix.

Ha estado toda la noche lloviendo y sigue lloviendo por la mañana un poco más, y en la montaña está nevando.. Nos vamos al pueblo de Argentière a visitarlo. Sigue lloviendo. Por la tarde volvemos a Chamonix a la Maison de la Montagne y la meteo anuncia 3 días de buen tiempo, ¡hay que aprovecharlos! Nos vamos de tiendas sin comprar que aquí está todo muy caro. Por la noche tomamos un crêpe en el Poco Loco (buena música) y hacemos planes para mañana subir hacia el Mont Blanc por la Aiguille du Midi.

Viernes 6 de agosto. Aiguille du Midi - Refugio Les Cosmiques.

Preparamos las mochilas y con todo puesto vamos por las calles de Chamonix hasta el teleférico. Por suerte descubrimos que para los alpinistas no hay que hacer tanta cola y subimos en el telecabina pronto, y como sube de rápido, el altímetro echa humo. Llegamos hasta lo alto a 3800 m. aproximadamente desde los 1030 m. del valle y ¡madre mía! ¡Que vistas tan impresionantes! las Grandes Jorasses, el Dent du Geant, L'Aiguille Verte, la Vallée Blanch y el Mont Blanc. Todo es enorme y parece muy peligroso para nosotros... ¿y por donde vamos a bajar? Vaya arista que hay.. .¡madre mía!

Vistas impresionantes desde l'Aiguille du Midi

Alfonso y Benito con el Mont Blanc al fondo


Hacemos mil fotos y nos vamos ambientando entre los turistas. Nos ponemos los pinchos y nos encordamos.

Benito: - Alfonso tira tú que a mi me da la risa...
Alfonso: - Atento.
Benito: - Joder, joder!! Alfonso no te caigas que llegamos a Chamonix sin coger el teleférico!!

Alfonso bajando por la arista de l'Aiguille du Midi


Salimos de la arista y ya más tranquilos seguimos hacia la Aiguille du Plan. Pero nos volvemos porque es un poco tarde y vamos para el refugio. Por el camino conocemos a tres israelitas con los que coincidiremos estos días por la montaña (uno de ellos parece el hijo de Messner).

Alpinistas cruzando la Vallée Blanche


Llegamos al refugio, el guarda nos pregunta que a donde queremos ir y nos dice que donde "pijo" vamos con la nieve que hay. Para el Mont Blanc nada de nada. La noche pasada han caído 15 cm. de nieve y la montaña esta peligrosa por esta zona con riesgo de aludes... Nosotros esta mañana hemos visto un alud a lo lejos y la verdad es que da miedo. Así que a descansar, cenamos y vemos uno de los atardeceres más maravillosos que se pueden ver en el mundo, cuando el sol tiñe de rosado las aristas afiladas del macizo del Mont Blanc.

Durante la cena decidimos cambiar la ruta y probar por Goûter, para intentar subir a la cima aprovechando los días de buen tiempo, así que mañana, temprano bajaremos para ir al otro lado de la montaña. Nuestros amigos israelitas que pensaban hacer la misma ruta que nosotros harán lo mismo.

Sabado 7 de agosto. Refugio Les Cosmiques - Aiguille de Goûter.

Nos levantamos a las 5 h., hemos dormido bien y mirando por la ventana vemos que no hay nadie subiendo por el Tacul. Nosotros volvemos hacia L'Aiguille du Midi. Hoy sin tanto miedo y disfrutando de los abismos que tenemos a nuestro alrededor. Bajamos en el talecabina y nos vamos a almorzar. Son las 10 de la mañana y nos comemos un plataco de espaguetis y de aperitivo unas lonchas de lacón, que hambre!!


Camino de regreso a L'Aguille du Midi con el Mont Blanc de Tacu al fondo


Subiendo por la afilada arista
 Preparamos de nuevo las mochilas, ahora con la tienda y el saco, así que reducimos el peso al maximo. No nos llevamos ni la funda del saco, ni polainas...

A las 13.10 h. cogemos el teleférico de Les Houches que lleva a Bellevue y allí un cremallera que nos deja cerca del Nid d'Aigle. Mochila a la espalda y para arriba hacia Tete Rosse y luego por la cresta de la Aiguille de Goûter hasta un poco por encima del refugio donde pondremos la tienda.


Alfonso subiendo por la cresta de l'aiguille du Goûter

Llegamos ya anocheciendo y hay que montar la tienda sobre la nieve, cenamos y derretimos nieve para tener agua para mañana. Nos acostamos sobre las 23 h., un poco tarde después de las vueltas y el palizón que nos hemos dado hoy. dormimos a unos 3850 m.

Domingo 8 de agosto. Mont Blanc, 4808 m. 

Nos despertamos a las 2.15 h., y ¡que frío! Nos tomamos un café y unas galletas y salimos hacia la cima. Llevamos toda la ropa puesta. El cielo está cubierto y hace mucho viento. Subiendo al Dôme de Goûter vemos una fila de pequeñas luces que como nosotros intentar subir a lo más alto. vamos poco a poco y cuando amanece el tiempo empeora, estamos rodeados por la niebla y las nubes y el viento sopla con rachas de 50 km/h. Pasamos por el refugio Vallot y llegamos a la arista de Les Bosses.

Benito: - que estrecho está esto, solo caben los dos pies y no hay sitio ni para apoyar el bastón.
Alfonso: - Menos mal que está la niebla y no vemos el patio que hay... porque sino no subimos.
Benito: - Atento, nada de caerse por aquí. Y vigila que no venga nadie de frente porque no se quien se va a apartar... ¡Yo no!

Seguimos entre la niebla caminando por la afilada arista, estamos a punto de salir volando un par de veces y hay que agacharse para no perder el equilibrio.


Nubes rodeando el Mont Blanc

A las 9 h. después de seis horas de ascensión llegamos a lo más alto, pero no lo tenemos claro porque no se ve nada. Un guía que acaba de llegar nos confirma que si, que ya no hay que subir más. ¡Estamos en la cima del Mont Blanc!


Cumbre!!
Cumbre!!

Nos abrazamos, estamos muy contentos a pesar del mal tiempo. Sacamos la cámara, pero solo nos deja hacer unas fotos antes de que deje de funcionar, hace mucho viento y mucho frío y no se ve nada, todo blanco. pero no importa las sensaciones de estar aquí arriba valen más que mil fotografías.


Cumbre!!

Iniciamos el descenso, ahora el aire pega de frente y aún se ve menos, con la cara totalmente tapada, las gafas se congelan por fuera y se empañan por dentro, cuesta adivinar el trazo de las huellas. El guía con su grupo espera a que empecemos a bajar nosotros y nos sigue (por si se pierde) ¡Será cabrón! Apenas se ve algo, y cuesta adivinar el camino de vuelta. Bajamos con mucho cuidado.

Decidimos parar en el Refugio Vallot a 4362 m. ya que vamos muy cansados y necesitamos comer y beber, pero no nos entra la comida, unos sorbos de agua y un poco de chocolate es tan solo lo que podemos tomar. El guía con su grupo ha hecho lo mismo que nosotros. Tras media hora seguimos el descenso, el tiempo no mejora y continúa el viento.

Al final llegamos a nuestra tienda sobre las 12 h., exhaustos nos metemos en los sacos a descansar. Más tarde, ya recuperados, comemos y recogemos la tienda para bajar a Tete Rosse. Montamos la tienda próxima al refugio y nos vamos a cenar. ¡Que hambre y que sed! A las 20 h. nos metemos en los sacos a dormir.


Lunes 9 de agosto. Tete Rosse - Chamonix.

Nos levantamos después de dormir 12 h. y seguimos el descenso hacia Les Houches donde comemos. Por la tarde después de la siesta y empujar un dos caballos de unas francesas, buscamos una ducha que ya nos toca, y encontramos un arroyo.


Benito: - Que agua más fría...
Alfonso: - Pero como espabila!


En Tetê Rousse al lado de nuestra tienda

Después subimos al Plan des Joeuxs y al Lac Vert desde donde hay unas vistas espectaculares del Mont Blanc con un cielo azul y no como el de nuestra ascensión, que era todo blanco. Por la noche bajamos a Chamonix y vamos al Poco Loco a celebrar nuestra cumbre con unas cervezas y unas super hamburguesas.


Descansando en la estación de Ch.de l'Are esperando el tren cremallera
Vista de toda la ascensión. Tetê Rousse, Aiguille du Goûter, Dome du Goûter, arista de les Bosses y cima del Mont Blanc
Lac Vert y al fondo el Mont Blanc



Martes 10 de agosto. Mer de Glace.

Hoy decidimos descansar y nos vamos de excursión en el tren cremallera que sube a Montenvers al pie del glaciar de la Mer de Glace. Bajamos por las escalas de hierro al glaciar y con los pinchos recorremos una parte andando sobre el hielo sorteando las grietas. Paramos a comer en un piedra y de repente oímos como se mueve el hielo, como si se hubiese hundido una parte justo delante de nosotros. - Vamonos de aquí a otro lado... pero ya!!


Vistas del glaciar de la Mer de Glace

Después de comer volvemos por las escalas y vamos hacia la cueva de hielo, pero, cuanta gente, hay una cola interminable para entrar, así que nos vamos para arriba andando, porque en el telecabina tardamos más. Menos mal que hoy era par descansar, porque llevamos todo el día andando de un lado para otro cargados con la mochila a la espalda.

Escalas para poder asceder al hielo

Caminando por el hielo
Que mejor manera para enfriar una cerveza
Impresionantes las agujas que nos rodean
 Bajamos a Chamonix y después de merendar vamos a una proyección al Hotel Alpina donde vemos dos documentales: de una subida escalando en solitario al Dru, y otro documental de la primera ascensión al Everest sin oxígeno por Messner y Habelert. Cenamos en la Crêperie del Porro unas "galetes" y a dormir.

Miercoles 11 de agosto. Lac d'Emosson

Nos levantamos sin prisa y nos vamos a dar una vuelta por la ciudad para hacer unas compras. Miramos la meteo y dice que va a llover los próximos días. Después decidimos irnos hacia Suiza para subir hasta un lago que esta a unos 2000 m. pero al llegar allí y dar una pequeña vuelta comienza a llover. Aprovechamos para escribir la crónica del viaje tomando un café y pasamos el resto de la tarde leyendo y charlando.


Dando una vuelta por Chamonix
Lac d'Emosson antes de empezar a llover y que no parará en todo el día y la noche
Nuestro alojamiento durante el viaje: Hotel Hyundai

Jueves 12 de agosto. Regreso.

Por la mañana sigue el cielo cubierto y está lloviendo así que nos vamos a buscar el sol para España. Recogemos todo y salimos en dirección a los Pirineos. Estamos todo el día de viaje y paramos a dormir en los alrededores de Barcelona.


Las famosas vacas de los Alpes, que no las vimos hasta el último día

Viernes 13 de agosto. Caravaca

Llegamos a Caravaca al medio día, pero nada de sol, parece que nos hemos traído la lluvia con nosotros porque por la zona de Valencia nos a diluviado casi tanto como en Suiza. Y aquí en Caravaca está empezando a llover.



Crónica y fotos Benito Jiménez y Alfonso Giménez

LOS “ADENOW” EN SIERRA DE CAZORLA O CÓMO HACER DE UN PASEO UNA AVENTURA

Crónica By Reyes Aznar
Fotos Alex.

 Hacia las 8’00 am del pasado sábado 26 de junio comenzó nuestra andadura de fin de semana con salida desde la Fuente Elíptica.
Con el equipo de los BTT “bici-pandi”, Juanito y Benito, que iban a emprender marcha con sus superbicis voladoras a partir de… y al que no le perdimos la pista en todo el trayecto, intentando la conexión vía móvil. Y el equipo Mercedes-Marrakech (el nombre hace honor al coche de Antonio), compuesto por Antonio (Corri) al volante, Reyes (Acer) de copiloto, Ángel (Mangueras) al sueño mañanero y Álex (Chinchetas/Sansonite)… en fin, Álex a sus cosas. Y bueno, cuál fue nuestra sorpresa cuando, al internarnos en la Sierra de Cazorla comenzamos a oler dentro del coche gases extraños, como de combustión, y al mirarnos entre nosotros y comprobar que ninguno había sido el causante pudimos caer en la cuenta de que se tenía que tratar del Mercedes-Marrakech; y es que de las ruedas ¡¡salía humo!! Vamos, que la cosa se puso muy pero que muy caliente. Y efectivamente, íbamos cuesta abajo y sin frenos, en el sentido más literal.

Paramos junto a “Hornos el Viejo” (Jaén) para esperar a que el motor o explotara o se enfriara y allí conocimos a Aquilino, 
un amable lugareño con el que conversamos animadamente; le deseamos desde aquí que la paliza que le dio su mujer con la estera por llegar tarde a casa no fuera muy fuerte, y es que, amigos, en la “España Profunda” las mujeres no se andan con tonterías. Ya fuera de peligro, nuestro intrépido grupo puso rumbo de nuevo al camping “”, donde nos encontramos con Antonio Sánchez (sí, sí, el de Barranda) con toda su familia, pasando un tranquilo fin de semana hasta que llegamos nosotros. Mención especial merece el más pequeño de la familia, Antonio David, que se hizo el rey de toda la ruta por su chispa y su desparpajo.

A las 16’00h llegaron al camping nuestros monitores de la actividad de barranquismo, Manolo y Gerardo, unos tipos muy majos. Juanito y Benito (Los hijos del viento), que nacieron con el don de la oportunidad, llegaron justo a tiempo de unirse a la expedición, para alegría de todos.
Una vez aprovisionados con el equipo Álex, Ángel, Benito, Antonio (“Corri”), Juanito y yo descendimos el barranco entre paredes y saltos en un total casi 4 horas, cuando lo normal es poco más de una hora y media, debido a la novatada que supuso para mí; hasta el pasado sábado yo había sido “virgen” en eso del rappel y los saltos “al abismo” en las pozas. Aquí hago un alto y tengo que decir que todos los chicos se portaron estupendamente conmigo y que me trataron como a una reina. ¡Gracias por vuestra paciencia!

A la salida del barranco varios conductores de la zona y sus familias pudieron comprobar en directo el “material” con el que contamos en el club, y es que a dos de los nuestros no se les ocurrió otra cosa que ponerse como su madre los trajo al mundo cuando se quitaron el neopreno (ejem, mejor no dar nombres). Nuestros monitores alucinaron bastante porque cuando no era el exhibicionismo de Ángel y Antonio (uy, ya se me ha escapao), unos se tiraban encima de otros en medio de la carretera.
       Después de la cena el equipo “barranco” decidió salir en inspección (6 en un coche) por el pueblo de Coto Ríos, a menos de un kilómetro del camping, pero nos tuvimos que volver con las mismas porque una de dos, o los del pueblo se acuestan muy pronto o les da miedo salir de noche. Sólo por las risas en el coche en el camino de vuelta mereció la pena el viaje. Por lo demás, la noche transcurrió sin incidentes. “¿Eso que oigo es roncar?...”
 
El domingo amaneció un día claro y el equipo BTT (Los hijos del viento) montaron en sus bicis y comenzaron el camino de vuelta. 
  
 El resto, con Antonio y su familia, hicimos una ruta de senderismo de cerca de unos 8 km por el Borosa, un río helado en el que nos bañamos a lo largo del recorrido, entre truchas y abundante vegetación.



Paramos a comer en “La Huerta Vieja”, (zona de acampada libre) un lugar plagado de leyendas y con Antonio (“Corri”) para amenizarnos la sobremesa con sus historias. Finalmente, el equipo BTT y el Mercedes-Marrakech volvimos a casa sanos y salvos.



 Hasta la próxima....!!!!

LEYENDA DE LA LAGUNA VACARES

          Hace tiempo que el cortijo de los Lirios y del Peñoncillo, fueron abandonados por sus moradores, pero en la Cuesta del Calvario, camino de Tréveles, en el lugar conocido ahora como Refugio de La Cucaracha, vivían pastores como Los Asensios, que mantuvieron la memoria de la Sierra legada por sus ancestros. En 1931 un doctor Granadino Fidel Fernández recorría estos insólitos lugares, compartiendo el ocaso de los últimos serranos que aun moraban en chozas y covachas dispersados por la Sierra.

          Fueron tiempos de miedos y leyendas cuando aun el alto Genil era un Valle misterioso , de tesoros e infiernos. Como ya no queda nadie que como a Fidel le cuente al oido la Misteriosa leyenda de la laguna de Vacares, entre los abismos de la sierra, he aquí el manifiesto de lo acontecido:

          En tiempo de moros, hubo en las alturas de Sierra Nevada un espléndido palacio, rodeado de bellísimo jardín. Eran de mármol y serpentina las solerías, y de estucos y alicatados, como los bellos aposentos de la Alhambra , las paredes. En los patios, brotaban surtidores de aguas olorosas, y los
muros desaparecían bajo ricas telas bordadas con hilos de oro, y con perla, amatistas y rubíes. Entre las flores del jardín , veíanse los más bellos pájaros del mundo, y espesas arboladas se prolongaban hasta un lejano cerco de montañas, manteniendo el palacio aislado y oculto a la curiosidad de los mortales.

          Allí vivía una bellísima princesa, cuyo padre, el Rey moro de Granada, la sometió recién nacida al estudio de los sabios, mandándoles descifrar el “destino” de la niña en el libro de los astros. El horóscopo anunció que la princesa moriría al conocer el “amor”, y el Rey, queriendo oponerse a la fatal sentencia, fabricó un palacio en el sitio más inaccesible de la Sierra, mandando que nadie se acercase a aquel lugar, donde la encerró bajo la vigilancia de una mujer de confianza: la discreta Kadiga, de los cuentos Alhambreños.

          Pasaron los años, y la niña llegó a hacerse mujer, sin conocer más mundo que el que contenía aquel marco de montañas, ni más personas que las esclavas encargadas de su servicio. Un tenebroso subterráneo, cuya entrada era un misterio para todos, permitía al Rey visitar de vez en cuando aquel paraje inaccesible, y ver desde lejos a su hija, cuando oculto en la espesura la miraba pasar por los laberintos del jardín.

          Hallábase un día Cobayda –que así se llamaba la princesa- recreándose en los bosques que limitaban el recinto de la morada, cuando apareció entre los árboles un arrogante caballero vestido de ricas vestiduras, que habiéndose perdido en la montaña, vagaba de valle en valle sin encontrar el camino que le condujera a la ciudad.

          La princesa, que nunca había visto más que en sueños una figura varonil, sintió intensa emoción ante aquel joven tan apuesto, que aparecía radiante de hermosura. El doncel, por su parte, recibió también el flechazo del amor, y desde entonces, y aprovechándose de la confiada seguridad en que vivían Kadiga y sus esclavas, salía todas las noches la princesa para encontrar al joven vestido de azul, que por ocultos caminos llegaba a las frondosas alamedas del jardín.

          Tornosé alegre y animado el carácter antes triste y melancólico de Cobayda. Despertó este cambio el recelo de Kadiga, y puesta en vigilante acecho confirmó sus temores, sorprendiendo el tierno idilio de la enamorada pareja.

          Monto en cólera el Sultan al conocer la noticia, y queriendo comprobarla por si mismo, pudo oír cierta noche, emboscado entre los árboles, las palabras de amor que el hermoso joven deslizaba junto al oído de la enamorada doncella.

          Ciego de ira, el rey moro al ver defraudadas sus esperanzas y creyendo impedir con el rudo golpe el designio de los astros, se lanzó, furioso, contra la feliz pareja. Un relámpago brilló en aquel momento sobre el alfanje damasquino del Sultán, y la cabeza del doncel rodó largo trecho por el suelo, hasta quedarse convertida en una piedra negruzca, que aún puede reconocerse fácilmente. La Princesa, asustada por aquella terrible aparición, quedó convertida en hielo, y de sus ojos brotaron tantas lágrimas que bastaron para llenar el valle y convertirlo en un lago salado –la Laguna de Vacares-, que cubrió con sus amargas hondas el palacio, el valle y el jardín. El Rey aterrado por la desesperación de aquella hija predilecta, quiso huir, pero no pudo: se había convertido en una enorme roca que sigue enhiesta junto a la Laguna, y gime y brama cuando en las noches de furioso temporal la atenazan el remordimento y el dolor.



          El Jardín de la Princesa Cobayda, (Fidel Fernández , Sierra Nevada, 1931)




Para el blog transcripción de: Alfonso Giménez.

Travesía de Sierra Nevada

Guejar-Sierra (desde el Barranco San Juan) a Trevéles, Por el Puerto Vacares, 2.974 m.

Fecha: Sabado 3 y domingo 4 de Julio 2010
Salida de Carvaca: Sabado, a las 9 h. Plaza elíptica
Regreso: Domingo por la noche
Itinerario: antigua comunicación entre Granada y Trevéles por el camino más corto, paso ancestral de los pastores entre la Vertiente sur y Norte de Sierra Nevada

Longitud aproximada de la marcha: 34 km
Desnivel aproximado: 2400 m

Recorrido: Barranco san Juan, Río Genil cruzar por el Regufio de Vadillo, cuesta de los presidiearios, Refugio de la Cucaracha, Loma del Calvario, Mojón Alto, Pico de la Atalaya o Cuervo, Puerto Vacares, laguna de Vacares, rio Juntillas, acequia de vacares, rio Treveles, Treveles.

Dormimos el sabado en el refugio de la cucaracha, magnifico mirador de las caras norte de Alcazaba, Mulhacen y Veleta. Junto al refugio se puede coger agua de una acequia cercana o de un manantil, por debajo del refugio o en el Barranco del Acera cercano donde existe otro refugio pequeño.

Ponte en forma si quieres apuntarte, queda mes y medio. Esta travesía es impresionante, merece la pena conocer este paso de montaña entre Granada y Treveles!!!

Sierra Espuña, sierra encantada....


7’30 a.m. del jueves 1 de abril. Los primeros rayos de luz nos presentan un día radiante. Alejandro y yo nos encontramos en la calle, con cara de circunstancia y con las mochilas preparadas. Esperamos a Ángel, alias “El mangueras”, pero ¿vendrá o no vendrá? La duda nos abate y nuestras esperanzas de hacer la ruta se desvanecen, se desvanecen, se desvanecen… Por fin, Ángel contesta nuestras llamadas y con voz de ultratumba nos comunica que su coche se encuentra en Archivel, pero no pasa nada, no perdemos los nervios; el compañero “mangueras” hace lo posible por recuperar su auto y emprendemos la marcha hacia Sierra Espuña a las 8’45 a.m.

        Cogemos la carretera de Los Prados, con navegador incluido. El GPS, cacharro patatero propiedad de Ángel se rompe y adquiere vida propia para morir después sin batería, o sea, que estamos solos ante el peligro. Llegamos sin problemas a Finca Caruana para comenzar la ruta circular, que nos llevaría entre 6 y 7 horas. Sierra Espuña está encantada, lo hemos comprobado, y como dicen los gallegos: “yo no creo en  las meigas, pero haberlas haylas”. Y es que 28 km dan para mucho… 
        El buen tiempo nos acompañó y el sol calentó nuestras cabezas, hasta el punto de que   en nuestra primera parada en “La casa del Pinillo”, creímos ver una manada de Arrui (especie de cabra autóctona de Marruecos que cruzó el Estrecho para asentarse en esos monte) donde no las había, y, cual desierto, surgieron espejismos de rebaños en el horizonte. Los vuelos de los abejorros nos anunciaron visita y no se equivocaban: hasta tres grupos de montañeros se nos cruzaron. Alcanzamos el cerro de Pedro López (1569 m) en nuestra segunda parada e iniciamos el descenso. Una agradable senda con flora variada. En un tramo del camino me despisté del equipo Chinchetas-Mangueras, pero suerte que mis silbidos podían oírse a varios kilómetros a la redonda y corrieron en mi búsqueda. 


         Las copiosas lluvias de estos meses de invierno han provisto a Sierra Espuña de pequeños caudales de agua que recorren algunos tramos de senda, pero sin ninguna complicación excepto el barrizal de las botas. Aunque no es una ruta difícil, los 900 m de desnivel piden que el excursionista/dominguero/montañero/cabra montesa que quiera internarse en Sierra Espuña tenga algo de fondo.  Cuando llegamos al final de la ruta (de nuevo a Finca Caruana) un nuevo misterio nos asaltó: en la carretera asfaltada que llegaba desde el final de la pista hasta el coche pudimos ver escritos mensajes tales como: “MORIRÁN” “TOY LOCO” y numerosas manos blancas que nos pusieron en situación para aligerar el paso y no volvernos a mirar, por si acaso. Incluso el coche de Ángel tenía frases escritas en el capó del tipo: “MARRANO, LAVA EL COCHE”.  Por supuesto, tuvimos que reconsiderar la idea de hacer una visita al sanatorio de Totana, porque no era cuestión de seguir tentando a la suerte.

       En nuestro afán por indagar en el misterio y los sucesos paranormales llegamos a Águilas, a la casa de Olga, también en compañía de Alfonso El Sabio. Nos sirvió unas bebidas espumosas y brebajes espumosos que nos estimularon y nos llevó a rincones oscuros del pueblo donde unas luces extrañas nos perturbaban. Cosa curiosa, en nuestras costas también suceden fenómenos extraños; si uno está atento puede conseguir imágenes de espectros, como nos pasó a nosotros. ¡Ah! ¿Qué? ¿No nos creen? Compruébenlo ustedes mismos.


       También pudimos ver especies raras del “Homo aguilensis”, una raza dañina que tiene predilección por los monederos negros ajenos, sobretodo si contienen boquillas y papel de fumar.


       Con el rumor de las olas contra la playa y la luna reflejada en el mar terminamos nuestra aventura.

  Hasta la próxima…

                                                                                                                     















                                                                                                                Crónica by Reyes Aznar.
                                                                                                                               Fotos Alex M.
                              


                                         
Próximamente todas las fotos...                                                                     

Alguien dijo...

"Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.

Ingmar Bergman